Camomille: un refugio creativo donde la artesanía suma
De panadería de barrio a tienda-taller donde el arte textil dialoga sin fisuras con la artesanía contemporánea y las flores preservadas. Es la introducción más precisa que se nos ocurre para un proyecto de interiorismo que reivindica la tienda de proximidad como lugar de encuentro e inspiración. Todo en él aporta carácter, memoria y autenticidad para disfrutar de un espacio con alma, que invita a bajar el ritmo y conectar con el universo creativo de Camomille. ¿Nos seguís?

El nuevo relato comercial para crear un lugar con alma
El espacio original y su articulación, una panadería poco funcional, requería una reforma integral, partir desde cero para dar vida a una tienda-taller Camomille donde cada detalle tiene una intención, invitar al disfrute de lo hecho a mano, de la contemplación y la pausa. Romina Calzi, de Calzi Studio, ha sido la artífice de semejante puesta en escena y metamorfosis.
Una intervención 360 tanto a nivel estético como funcional. Todo debía ser diseñado desde cero; iluminación, circulaciones, flujos, materiales y exhibición. En palabras de Romina Calzi, el reto consistía en crear un nuevo lenguaje comercial, que no fuera una tienda sin más, sino un lugar con alma que trascendiera, llegando a ser una experiencia sensorial íntima y coherente con la esencia de la marca.
Piezas de mobiliario que aportan carácter y memoria
Sin ciertas piezas especiales descubiertas en Mercantic, un histórico mercado de antigüedades y objetos originales de Barcelona, el proyecto no hubiera logrado ser cómo es en su esencia. Su papel ha sido clave para conseguir este nuevo relato estético y decorativo; además de aportar carácter y autenticidad, actúan como entrañables anclajes emocionales que enriquecen la experiencia de los visitantes y refuerzan el concepto artesanal que define a la marca.

¿Pero cómo son estas piezas que han contribuido sobremanera a dar forma a la identidad de esta especie de refugio creativo en pleno corazón de Grácia? Para empezar, varias lámparas de cristal blanco hechas a mano, delicadas y poéticas en sus diseños, aportando una iluminación suave y un tanto escultórica. Junto a ellas, la pieza estructural del proyecto es un carro central, concebido como corazón y punto focal del recorrido por el espacio interior. Todo parece girar a su alrededor.

Más objetos y elementos belleos que han ayudado a construir la identidad espacial del proyecto han sido una bombonera vintage, incorporada casi por intuición, y un antiguo lavamanos que ha hecho del cuarto de baño un espacio interior con su propia narrativa.

Una sinfonía de colores frescos y materiales naturales
En esta tienda-taller el lenguaje cromático también está muy pensado, transmite calma y frescura partiendo del color de la marca, un tono verde que conecta con el espíritu de Camomille. Y en torno a él, una gama de tonos neutros y materiales cálidos como la madera natural, el mimbre, el lino y el vidrio. Ante todo han servido para reforzar la atmósfera artesanal, sensorial y amable del proyecto. En cuanto a la iluminación, se ha apostado por una luz cálida, con acentos suaves para favorecer una experiencia de compra muy inspiracional.

Paciencia, cuidado, detalle y disfrute
Nada en este proyecto invita a las prisas y al consumo inmediato. Todo lo contrario, pese a tratarse de un comercio donde hay textiles, kits creativos y flores preservadas, el recorrido visual y la exhibición de los productos no saturan ni el espacio agobia.

Crear rincones temáticos ha sido la estrategia planteada, permitiendo lecturas claras y fomentando el descubrimiento y la sorpresa de los clientes. Por un lado, agrupaciones orgánicas de telas e hilos que nos recuerdan a los talleres artesanales y su forma de colocar las vistosa mercancías; por otro, pequeñas cápsulas creativas para los kits, como si fueran microrelatos dentro del conjunto; y por último, flores preservadas que conectan visual y conceptualmente todo el espacio.
Al cruzar el umbral de este nuevo espacio Camomille, de alguna manera se siente muy presente el espíritu del bordado: paciencia, disfrute, cuidado, detalle… Un proyecto así deja claro que hay otra manera de hacer y concebir una tienda, un lugar donde aprender, compartir, inspirarse y reconectar con el valor de los procesos manuales.





































































